No oscilo la posibilidad de que fuese el hombre de mi vida.
Fue el primero que se aventuró en la destrucción de mi corazón. Tras 3 años declaro que ni él, ni yo conocemos la razón de todas nuestras fronteras. Mi afán o disposición no fue de gran magnitud, pero generó en mí lo que quizás pocas personas puedan archivar de la predilección ante una persona.
Es curioso que fuera el que mayor desconsuelo, llanto, suplicio o calvario engendrara en mí y el que más fácil desatendí. Esto no quiere decir que le haya olvidado, es de esas personas que mencionaré el resto de mi vida, con una devoción en mis ojos, puesto que eres de las pocas personas, que fue leal conmigo, y ese es mi mayor galardón. 27Febrero2009.
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