domingo, 10 de junio de 2012

La Luna es testigo de mi triste destino.

Que si yo quiero, yo puedo comerme el mundo! Que si yo necesito, haré caer a mis pies a cualquier impuro!
Que si yo deseo cometer un pecado, no habrá mortal que sentencie mi condena! Que si ahora te quiero junto a mí...no desafiarás mis anhelos. 
¿Por qué repentinamente desafiné en mi conquista? Conozco pero ignoro el motivo, al menos eso me hago creer a mi misma. Embusteros todos aquellos que niegan no haberse abatido, perdido el equilibrio, deslizado e incluso tropezado en esta vida con una persona como tú. Mi problema es que yo no he tropezado ni siquiera mencionar la palabra deslizar, lo mio ha sido un espeluznante desplome. Me hallaba en la cúspide de la fortuna de mi existencia, y ahí dictaron mi sentencia "no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" Perdí el apogeo, por tus condenados ojos. Detestables y perversos se apropiaron de mí sin intuir que intoxicaban y no dejaban ventilación para mis cavidades respiratorias, en el momento que creabas alguna aproximación hacia mi. Qué amargabas todas mis entrañas! Qué no sabía ni avanzar cuando percibía el tacto de tu piel, que no sabía articular verbo, que perdía la cuenta del proceso de inhalación, que agonizaba por que te quedaras un ínfimo momento más..que me consumía por pedazos en cada momento, porque llegué a necesitarte como tal drogadicto a su estupefaciente. Qué me condeno por necesitar más de ti que del propio aire, que me daba igual saber que, en torno a mí, el mundo se desplomaba. 
Así concluía mi propia destrucción, engendré la semilla más podrida dentro de mí. Invadiendo cada glóbulo de mi cuerpo.
Embustera soy si desmiento que te he olvidado, que me he curado, que he vuelto a vivir. Embustera soy si afirmo que algún día mi condena terminará. Porque esta es la mejor forma de liquidar con vida alguna.

Anocheciendo en boca, amaneciendo en el suburbio de tus afiladas garras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario